domingo, 14 de febrero de 2010

SANTIMICRORELATO



Me levanto y miro el abismo sobre el que me sentaba.

Él agita sus manitas marrones y desde ahí abajo, con una voz aún infantil, grita
desesperado:

- ¡Padre, sácame de aquí, me estoy ahogando!

Pero aprieto el botón y se lo lleva una riada mientras aulla de desesperación.

- ¿Por qué, Padre, por qué me haces esto?

Ni siquiera contesto al pobre diablo, que desaparece para siempre de mi vista....
Muere, hijo de puta