martes, 22 de abril de 2008

P'ALANTE


He estado una semana aquí. No en el Palacio del Pelo tratando mis problemas de alopecia, sino en el lugar donde se encuentra este Palacio tan completo.
Esto es Higüey y los autóctonos pronuncian su nombre aspirando la hache.
Mi idea original era haber hecho una crónica diaria pero cuando llegué a la República y pregunté en el hotel por la zona Wifi, el recepcionista me contestó en tono de pregunta que de qué restaurante hablaba. Así que la crónica no ha podido ser diaria.
Sólo voy a hablar de dos personas; el nombre de ambas empieza por R y quizá no sean un ejemplo de lo que vi, o quizá si.
Mi primera R es un hombre joven, de unos treinta años que paseaba por el hotel y la playa intentando convencer a los turistas de que acudieran a la discoteca que le comisionaba. Hacía bien su trabajo porque conseguía enganchar a gente casi todas las noches. Allí fuimos nosotros a esa discoteca donde te cacheaban a la entrada y te pasaban el detector de metales. Dentro había prostitutas para ellos y para ellas los chicos autóctonos. Resultaba sorprendente ver que rápidamente conseguían los chicos magrear a las turistas; la mayoria de ellas no pasaba de los veinticinco y por supuesto llevarselas al hotel a practicar el deporte nacional: follar. Allí R nos escoltaba y protegía y hablando con él me contó que era sargento de policía, eso no le impedía ofrecernos droga y chicas, siempre que él controlará la operación. También me contó que tiene una hija en España de catorce años y que se esnifa un gramo de coca al día. R tenía un cierto aire infantil contando estas cosas, pero conociendo el país y la realidad en la que vive no creo que nada en su vida sea un juego de niños. De todas formas con nosotros su trato fue amable y exquisito además de muy cordial.
El segundo R es el mejor humorista que he visto en mucho tiempo. Es camarero pero está estudiando porque una señora puertorriqueña le paga la carrera y le ha comprado una moto. La puertorriqueña no lo sabe pero el tiene tres novias más; según dice es cuestión de organizarse. También quería llevarnos a una discoteca y estaba dispuesto a organizarnos coartadas si estabamos casados: "yo os doy unas camisetas y unos pins y decís que habéis estado de compras". Imaginad a un camarero alto con permanente gesto burlón que a mi por pedir una cerveza me dijo: "Tu eré un alcohólico" y que es el que acuño la frase de la semana, sin duda: "Yo soy malo, pero tú eré peor".
Sólo son dos pequeñas historias de una isla enloquecida al otro lado del Atlántico. Lo demás es playa y pulseras de todo incluido.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo que es la maldita civilizacion, en los paises occidentales el deporte nacional es el futbol o el baseball; quien fuera un poco menos civilizado....grandes las "r" de la republica y grande el turismo cultural