jueves, 20 de marzo de 2008

LO PROMETIDO ES DEUDA


Lucinda tiene amigos. Y Pedro y Candela son amigos de Lucinda, así que les hemos invitado a que vengan al blog para que les conozcáis. Esto lo escribe Pedro y lo inspira Candela. Gracias a los dos.

Y lo prometido es deuda.

Deuda por que la impongo, prometido por promesa insatisfecha.

Quisiera hablar de Candela de tal manera que pudierais empatizar con ella, pero no me doy cuenta de que ya lo habéis hecho sin haberla conocido. No es necesario llegar a ello porque, sin más, sólo por haber nacido ya es conocida. La descubriréis por su nombre, por su encanto y sus delicias. Su pelo rubio me encandila, pero, sin duda, su sonrisa y su mirada son las llamas más divertidas. Aquí me detengo, aunque me cueste, porque duele la alegría.

Hoy es el día del padre, es el día del padre, es el día del padre… lo oigo, lo escucho, me lo digo y no veo una imagen definida. Pero tiene mucho sentido.

¡Esto tengo que decirlo! Hoy me hizo un dibujito de mucho carácter para tener siete meses. Muy complejo y plástico con colores sobre papel y nombre dedicado: Papi, que Sandrita provocó. ¡Muchas gracias¡ Qué belleza. Qué encanto. ¿Qué será? ¿Le gustará el diseño? Seguro – pienso. Se le da muy bien la pintura. No, a lo mejor prefiere otra cosa. No me importa.

¿Por qué todos los padres pensamos lo mismo? Escogidos por el mismo patrón, pensamos que nuestros hijos los mejores y únicos en este mundo. Pero creo que es necesario, creo que estamos hechos de esta pasta. Antes de todo, éramos tales y cuales, diferentes unos de otros, pero ahora… elijo este conflicto para detenerme de nuevo, porque acaba de dejarme indiferente.

Si tuviera que definir esta experiencia no podría porque no existe un solo rincón en mi alma, en este mundo, en mis recuerdos que llegue, ni un poquito, a esto tan bonito. Quizás con el segundo hijo, María, pueda comparar uno con otro y encontrar, de esta manera, otro ejemplo. Pero ahora no lo consigo.

Candela, pedacito de mi alma, une con Sandra lo que necesito, pizpireta que enrabietas las mañanas en el cochecito. Cuando quiere, sólo cuando quiere calma su tristeza sonriendo y mis ojos, casi llorosos, la protegen y la miman. Si algo te pasara….

Miedo. Antiguo amigo que me acompañaba fugaz en los viajes, por los caminos alejados. Pero hoy soy su conquista. Lo ha conseguido. Ya no se aparta de mí, ni en los momentos más íntimos. Aprendemos a convivir con lo que nos asusta, aprendemos a vivir con la extrañeza de la vida, pero sabemos, en lo más profundo de nosotros que la felicidad es aliada y caprichosa y que nunca, nunca, nos olvida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Corraboro lo dicho, Candela es magica, sus ojos lo son, su padre tambien y su madre....mas

LUCINDA

Anónimo dijo...

Puede que todos los padres corrientes piensen lo mismo, pero pocos lo expresan así. Candela tiene mucha suerte.

Anónimo dijo...

Aunque no se pueda definir la experiencia, porque las palabras son incompletas para algunas cosas, esta unión de pronombres, artículos, conjunciones, sustantivos… se acercan mucho:
Su pelo rubio me encandila, pero, sin duda, su sonrisa y su mirada son las llamas más divertidas. Aquí me detengo, aunque me cueste, porque duele la alegría.
Candela, pedacito de mi alma, une con Sandra lo que necesito.

Enhorabuena