miércoles, 31 de octubre de 2007

BITTER SILENCE




Agrio es tu silencio, señora mía. Agrio y espeso, tan espeso que convierte la vida que recorre mis venas en plomo fundido que se desplaza lentamente por todos los poros de mi espíritu. Agrio es tu silencio, y punzante como miles de astillas clavadas en mi piel que me recuerdan la nada de tu silencio, la nada de mis aullidos.
Busco sin esperanza, y no te encuentro. Hace tiempo que te fuiste, sin haber llegado nunca del todo. Y yo, comprendiendo que la desesperación es una excusa; una excusa que se convierte en páramo donde descansar y quejarme de tu silencio, de tu nada. Tus ojos limpios y puros se evadieron de mi, y yo intento encontrarlos para decirles que me hablen, que acaben con este vacío que me desgarra pero ellos no están; y yo sigo hablando solo, imaginando locuras maravillosas, creando fantasías en mi cabeza, lugares líricos donde nos perdemos para susurrarnos palabras viejas, palabras históricas que nos aprisionan juntos; apretado el uno contra el otro. Haciendo de lo efímero eternidad, porque, junto a tus ojos, mis segundos duran años, mis minutos decenios, mis horas son inmortales
Agrio es tu silencio, que apelmaza mis músculos y los vacía y los lleva a la extenuación; hoy me he despertado cansado de esperarte, cansado de saber que no vendrás. Hoy me levanté sabiendo que no venías y la mañana se levantó fría y el sol se ennegreció y las sombras se apartaban a mi paso y yo miraba junto a mi, y tú no estabas y el hueco se agrandaba cada vez más, arrastrando consigo mis ilusiones, mis ganas de dar una paso más, mis ganas de seguir soñando.
Mi señora nunca llegó y mi soledad jamás se disolvió, y el dolor persiste porque nada ha cambiado. Y ese vacío se clava dentro y se agranda y lo invade todo y el café esta agrio y espeso, y el humo del cigarro es insípido y la comida no sabe a nada, porque nada palpita bajo mi piel, nada respira sino lo necesario para que los ojos no se cierren camino a la oscuridad. Negro es mi horizonte, hoy solo veo sombras oscuras que me hablan, que se dirigen a mi mediante murmullos que no me dicen nada; hablamos otro idioma, el suyo esta lleno de cotidianidad, de palabras sin pasión, sentimientos escondidos en lugares donde el dolor no llega; mi jerga, en cambio, se restringe a nuestro mundo, a nuestro espacio, que compartimos; a ese lugar donde tu no estás y yo te espero, deleitándome en ese dolor que lo es todo para mi, porque es lo único tuyo que poseo. Se que algún día mirarás mis ojos y verás lealtad, veras que mi sinceridad y mi alma son todos tuyos; mi única esperanza es esa, que algún día sepas que lo que dicen mis labios, solo es un trasunto de lo que chilla mi corazón

5 comentarios:

santipita dijo...

¿El tiempo todo lo cura? ¡O por lo menos lo desgasta!

Anónimo dijo...

Estimado lector (a punto he estado decir, estimado unico lector) yo creo que el tiempo no cura nada, otra cosa es cicatrizar las herdias a base de cerveza, silencios y otras preocupaciones que releguen el dolor pasado. Pero, si la cosa era sincera, no creo que se olvide, solo que lo mas sano es almacenarlo en un lugar oscuro donde no incordie y seguir adelante

Lucindo

Anónimo dijo...

Dejemos de hacernos pajas mentales... la esencia del consuelo no se encuentra en las palabras, ni en los recuerdos, ni en las miradas, ni en los olvidos. La vida es esto, dureza... gritos, lloros, sonrisas, alegría, deseperación, vida, muerte, amor, desamor..... PODRÁS CON TODO, ACABARÁS SIENDO MUY FELIZ, ANÍMATE, OLVÍDALA, DISFRUTA, CANTA, BEBE, LLORA...

Anónimo dijo...

Querido anonimo; solo una cosita: AMEN

P.D.: Se quien eres y se donde vives; o sea, cuidadito conmigo

Lucindo

Anónimo dijo...

A lo mejor la solución no es alejarse y forzar el olvido si no acercarse y mantener lo que esa persona pueda darte. Quizá como amiga y así compartir de nuevo momentos... Ahí lo dejo... Porque muchas señoras se quedan sin amigos porque se espera mucho más de ellas cuando solo pueden ofrecer su amistad sincera.