miércoles, 4 de julio de 2007

DRIVIN'


Para Conejo

Me gusta, me gusta este coche, me gusta como suena, como anda; me gusta vagar por ahí, sin rumbo por las carreteras, conducir sin prisa. Bueno, pero hoy si tengo un destino, tengo que ver al señor Chester, pero con calma, primero comer, después un café. Puedo parar a comer en ese Diner’s que hay en la 260, antes del desvío. No tengo prisa, Chester es de los buenos clientes, tiene una tienda pequeña pero siempre consigue colocar una “Solución definitiva para el hogar”, al menos uno al mes. Claro, no todos los clientes son así, puff, la cantidad de veces que he tenido que tragarme las palabras y casi la úlcera, y todo para no decir lo que estaba pensando. Es lo malo de este trabajo, las veces que he tenido que soportar que me trataran como basura; y yo pienso, no soy un maldito negro, merezco un respeto, me vale con un poco de respeto, sólo respeto. Pero no, la gente no respeta al vendedor, no, no estamos bien vistos. Odio este trabajo, en realidad…todos los tipos a los que visito son tipejos, me asquean; bueno, Chester no, Chester me cae bien, pero los demás…Claro que tampoco puedes esperar que piensen que la “Solución definitiva para el hogar” vaya a cambiarles la vida. Menuda mierda, cómo les va a cambiar la vida este cacharro, yo lo tengo en casa y no me sirve para nada; pero no, esto no puedo pensarlo, a ver si se me va a escapar delante de… no, no, ni hablar, la “Solución definitiva para el hogar” es una maravilla… ¡Y una mierda! Bueno, al menos paga las facturas, la nevera nueva, ese sofá que tanto le gusta a Laura, y mantiene a la familia, a Laura y las dos niñas; eso es lo que importa, si, la familia. Un hombre no es nada sin su familia. Tener dos fue cosa de Laura, yo estaba contento con una, pero ella se empeñó y cualquiera le lleva la contraria; pero, ¿a quién le ha tocado trabajar el doble?, cada vez paso más horas por ahí y descanso menos. Pero como siempre hay que hacer lo que ella diga. Laura… yo, la quiero, pero ya no es como antes, antes nos reíamos juntos y yo metía la mano bajo su falda y ella se encendía; y ¡cómo gritaba! Pero ahora, con las niñas… y ahora ya no está tan guapa, ha engordado… umm, si al menos fuera como las chicas del mercado, con esas tetas, y esos culazos. Y también le ha cambiado el carácter, ya sólo se enfada, nunca hago nada bien, siempre con la cantinela de los zapatos sucios, con que no tengo modales… ¡Déjame en paz ya! No, tranquilo; tengo que calmarme, no me sienta bien ponerme nervioso, me lo ha dicho el doctor, algo del corazón y de cuidarme. Encenderé un cigarro, eso me sentará bien, si, voy a parar aquí a fumar, de todos modos tengo tiempo, y no hay mucho tráfico, puedo parar. Y ahora, si lo pienso, me gustaría tomarme la tarde libre; ¿y si no voy a ver a Chester?, puedo llamarle, seguro que no se lo va a tomar a mal. Si me tomo la tarde libre y hago algo diferente, puedo conducir hasta el mar, total son 50 millas. Ver el mar me relajara, seguro que me siento mejor. Además yo nunca tengo tiempo libre, mi tiempo; tengo derecho, quién puede impedirlo. Mmm, que bueno este cigarrillo, me relaja, así está mejor. En apenas una hora estaré en el mar, igual puedo hasta bañarme; puedo buscar un lugar escondido donde pegarme un buen baño. Umm, esto es vida, tener tiempo para mi, y hoy hace un día estupendo. Voy a seguir, cuanto antes salga antes llegaré. Vamos allá. Pondré la radio… uff esta canción, me gusta, ¿cómo se llama esta canción?, lo se, lo tengo en la cabeza, es ese negro, si, ¿cómo se llama?, es bueno, ¡cómo tocan estos negros! Ya lo se, Mississippi John Hurt, si, y la canción es My Creole Belle; este Mississippi tiene una historia, desapareció durante cuarenta años y estuvo trabajando en un almacén de madera en un lugar llamado Avalon; y entonces un tipo de la música le encontró y le hizo volver a tocar, tantos años desaprovechando su talento. Como yo… si me hubiera ido con David a currelar no estaría ahora a cuestas con la “Solución definitiva”.La culpa fue de mi padre que me dijo que David no era trigo limpio, que él conocía bien a la gente. Pero se hizo millonario, claro, que quien iba a pensar que… pollos envasados en bandejas de plástico, “Listos para asar”. Pero yo estaba soltero entonces y era libre, hubiera podido…Pero es mejor no pensar en eso, mejor pensar en el mar, ya noto su olor, quedan pocas millas. ¿Y qué le diré a Laura?, nada. ¿Cómo va a saber donde he estado?, he estado con Chester, pero esta vez no ha comprado; las cosas son así, unas veces se vende y otras no. Laura, cariño, mi trabajo es así. Bueno, ya lo pensaré después. Ya estoy llegando, hasta la luz parece diferente, es por el mar, hace que todo se vea mejor. Por ahí empieza a verse, ahí abajo está, sólo verlo hace que me sienta mejor. Ahí hay un Vista Point, voy a parar, a ver el paisaje, me fumaré un cigarro y después bajaré hasta la playa. ¡Vaya vista que hay desde aquí!, el mar, el azul inmenso… y vaya caída hasta ahí abajo. Si soltara el freno del coche… ni pedacitos quedarían. Y si…

¿Y ahora que hago?. Me toca volver andando.

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