El humo de los autobuses de mi ciudad huele a tallarines fritos con brotes de soja.
Un hombre avanza lentamente por la estación arrastrando un carrito maletero donde reposa un fregadero mostrando impúdicamente su blanca loza.
Plaza
Plaza 8 B, un hombre aparentemente normal combina la lectura de “Camino, surco y fragua” con una novelilla supuestamente histórica para apaciguar tanta convulsión moral; su maleta negra baña todo el vagón de abismo.
La gente bien de provincias puebla el pasillo central, tienen bolsos de Gucci pero muy escaso interés sociológico, ni tan siquiera patológico. La señora bien mira por encima del hombro al resto de los viajeros y se refugia en su bolso que la absorbe con un sonido neumático.
Vuelvo a mi ciudad y el humo de los autobuses sigue oliendo a tallarines fritos con brotes de soja. ¡Benditos autobuses nutritivos!.
1 comentario:
Es preciso descubrir quienes de nosotros somos los replicantes
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